Corazones Arraigados

Extracto del Boletín Semanal


Septiembre 04, 2016

Mirando el libro de Santiago encontramos una advertencia: “Por lo tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida de Señor.

Mirad como el labrador espera el precioso fruto de la Tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía.

“Tened también vosotros paciencia, y afirmad  Vuestros corazones; porque la venida del  Señor se acerca.” Santiago: 7,8

Note que Santiago nos dice que seamos pacientes.

La palabra griega realmente significa resistir y no perder el corazón.

Entonces Santiago dice: “Arraiguen sus corazones” En otras palabras, “ Pongan sus corazones en orden divino, y mantengan ese estado.” Si no, nos encontraremos a nosotros mismos bajo el juicio de su gloria. Tanto el apóstol Pablo como el apóstol Pedro nos instruyen sobre como arraigar nuestros corazones.

“Por tanto, de la manera en que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él; arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de Gracia.”   Colosenses 2:6,7

Cuando la sumisión al señorío de Cristo nos estabiliza, entonces somos capaces de mantener lo que nos ha sido enseñado en las escrituras, por el Espíritu. Pedro reafirma esto con: “Por esto, yo no dejare de recordaros siempre estas cosas, aunque vosotros las sepáis, y estéis confirmados en la verdad presente.” 2 Pedro 1:12

Pedro dice: “no dejare de recordaros siempre.”El conocía la importancia de estar arraigados en la verdad presente. Sabia por experiencia personal cuan fácil era deslizarse de la verdad. Siendo el discípulo que recibió la revelación de quien era Jesús, pocos meses después de eso negó que conocía al Mesías; el sabia lo que significaba salir del camino de la verdad. No es suficiente buscar el conocimiento de Dios.

Para continuar en el debemos vivirlo. Con demasiada frecuencia vivimos separados de lo que Dios hizo en el pasado, y nos perdemos de experimentarlo en el presente.

Todavía citamos las Escrituras y hablamos un buen sermón, pero carecemos del hambre por sus caminos. Debemos retornar a la naturaleza enseñable del primer amor.

Cuando nos encontramos con El por primera vez, podíamos leer nuestra Biblia y escuchar los sermones con gran expectación, ansiosos de que nuestro Señor, el objeto de nuestro amor, pudiera ser revelado en una mayor dimensión.

Pero muy rápido comenzamos a deslizarnos en este tipo de actitud: “Veamos que tiene de valor este ministro” El motivo escondido de nuestra actitud aquí es el evitar la verdad de la predicación, justificando nuestra apatía con: “Ya conozco eso” O: “Ya escuche todo esto antes.” Otro síntoma de a esta actitud es escuchar o leer extrayendo solo lo que deseamos, el lugar de experimentar los caminos de Dios, y buscar una revelación mas profunda de su corazón.

Somos advertidos: “Por tanto, es necesario que con mas diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos.” Hebreos 2:1

Muchos se están deslizando en nuestras mismas iglesias porque no están anclados en el conocimiento de Dios. Han perdido el deseo de buscar el conocimiento de Dios. Los apóstoles y profetas previeron este deslizamiento, y diligentemente nos exhortaron a permanecer firmes, a fin de que pudiéramos tener gozo en el fin. Es temeroso considerar que sucedería cuando los corazones no están en orden. Muchos perderán la bendición de la gloria, mientras que otros caerán en juicio.

Tomado del libro “El temor de Dios”
Escrito por John Bevere Pág… 128-130

¡Que Dios los bendiga!
Ps. Marisa Varjabedian