El Pacto de Dios con Abraham

Extracto del Boletín Semanal


Mayo 22, 2016

Así Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia.   Sabed, por tanto, que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham.

Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: “En ti serán benditas todas las naciones. “ De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham.

Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: “Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas.”

Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá; y la ley no es de fe, sino que dice: El que hiciere estas cosas vivirá por ellas.

Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero), para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe   recibiésemos la promesa del Espíritu. Hermanos, hablo en términos humanos: Un pacto, aunque sea de hombre, una vez ratificado, nadie lo invalida, ni le añade. Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente.

No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo.

Esto, pues, digo: El pacto previamente ratificado por Dios para con Cristo, la ley que vino cuatrocientos treinta años después, no lo abroga, para invalidar la promesa. Porque si la herencia es por la ley, ya no es por la promesa; pero Dios la concedió a Abraham mediante la promesa (vea Galatas 3: 6-18)

He encontrados creyentes que dicen que no creen en las maldiciones que la gente profiere, que no hay maldiciones, porque Cristo se hizo maldición por nosotros, que no hay   cosas en nuestras vida, que vengan de nuestros antepasados

Y muchos se basan en este pasaje yo le pido que lo lea con entendimiento: Cristo nos redimió de la maldición de la ley, ¿De que nos redimió o mejor dicho que maldición llevo en el madero? y por que nos redimió: “Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas” tratemos de entender lo que la palabra dice y ¿para que lo hizo?: “para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu” cuando leemos estas palabras pareciera que algunos tienen el pensamiento cerrado que no pueden entender, que la maldición es real porque lo que proferimos con nuestra boca es para bendecir o para maldecir y fíjese que el apóstol Santiago 3:10 dice: “De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos esto no debe ser así”

Las maldiciones si son reales; nosotros a través de nuestro ministerio hemos tratado con muchas personas que arrastraban tras de si múltiples maldiciones las cuales después de haberlas cortado a su tiempo han visto sus frutos en vidas cambiadas, en alegría de vivir, en gozo, en ver una nueva vida.

Así que les animo crea que Dios es real y el pueda cambiar su lamento en baile piense si en su vida hay moldes que son repetitivos, como por ejemplo en una familia los padres, se divorciaron el hijo se divorcia, los nietos se divorcian y así como una cadena sin cortar.

Crea que Dios puede hacerlo libre de esas   ataduras en un corto tiempo.

“Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá” esa es nuestra verdad “el justo por la fe vivirá”

Le animo que lea con detenidamente el manual de Dios y el será para su vida, un manantial de agua viva que saltara para vida Eterna El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a la Iglesia

¡Que Dios los bendiga!
Ps. Marisa Varjabedian